
EL Duelo
Se suicidaría el yo que te conoció para no sentir más por ti. Y dejar al nuevo volver a enamorarse. Trataría de olvidarte, sepultarte como una emoción reprimida y que solo sea el fantasma de próximas relaciones. Podría quemar mis recuerdos, juntos con tus cartas y tus fotos. Y creer, solo creer que no existes.
Si me suicidara debería cortarme las venas, así desangrar el amor. En cada latido un chorro de ilusiones pintarían el piso. Podría ahorcarme para quedarme sin oxigeno y no pensar en ti. O tirarme al mar.. y dejar que el no saber nadar me mate, como me mato el no saber amar.
Dormido en el bus
Era como cuando te mecía tu madre, los latidos míos que también eran tuyos. La ausencia de tu pecho, era el sentimiento de falta. Mi Edipo retratado en un asiento de autobús, y mis ganas de dormir para poder soñar contigo, como soñaba con el pecho que me daba abrigo.
Insomnio
No podía dormir, cada vez que lo intentabas me despertabas con tus recuerdos. No tenerte era no ser, quería disolverme contigo y desaparecer. Quería escuchar tu voz, solo tus labios moviéndose eran el sustituto perfecto. ¿Estas con otro?, lo que retumba en mi cabeza después de una larga noche de insomnio. Por fin pude dormir, solo para volver a verte y luego de olvidar el sueño, desperté pensando en ti.
Pequeño
Ese calor que sentía en el estomago, subía hacia mi pecho y teñía la tristeza. Querer estar, ahí, en el presente era una burla.
Conversando
Claro que seria bueno morir, ¿tu que crees? No se, yo aun quiero estar vivo, ¿y tu? Yo quiero desaparecer, no quiero sentir, no quiero ser, no quiero estar. Yo tampoco quiero sentir, ser ni estar, pero quiero vivir. Si quieres puedes morir tú, y esperar resucitar. Y yo te daré mi vida para darte libertad.
EL último día.
Me cerraste las puertas para volver. Me quitaste los 5 sentidos y los guardaste en una bolsa. Sin mis ojos podía llorar tranquilo, sin mi boca dejaba de pedirte amor. No puedo volver a tocarte, ni olerte. Y tu voz no la he vuelto a oír. Ahora le doy la espalda a la puerta y me llevo la bolsa. Mi intención no es abrirla, así aprenderé a amar de nuevo.
3:00 am
Tenía tantas ganas de llamarte, para no decirte nada. Escuchar un “aló” en teléfono me bastaba. Cada vez que lo hacia me sentía tan cerca de ti, al cortar volvía a lo mas oscuro. Tenía tantas ganas de llamarte que no te llame, te deje ir. Me olvide. Aunque se que miento por mis dedos que recuerdan el ritmo. Los números están grabados. Se que olvidarte es solo volver a contarme otro cuento, discar un numero sin teléfono.
El anaquel de pociones.
Baje por mi tráquea a ver que sucedía, el anaquel de pociones estaba roto. Amar, odiar, sonreír y llorar esparcidas por el piso mezclándose. Decidí botar todo por mi tracto digestivo. Y no usar más pociones. Iré a ordeñar mis gónadas, cortare un poco del valle de mi corazón. Me quedan algunas neuronas para almacenar y con eso podre volver a empezar.
El duende y yo.
Eres celos y calentura, un duende me lo dijo mientras sentados en el ceno de una mujer bebíamos. Pinta una canción con la lengua de tu novia. Me comentaba el duende que luego se convirtió en paloma y se fue. Termine afirmado del los pezones para poder dormir tranquilo. Se que en tu sexo podría estar feliz, siempre lo he sido ahí. Al despertar no estabas, solo la gigantesca huellas de tus pies. A los lejos veía tu silueta y el duende a mi lado me decía eres celos y calentura.